Tuesday, April 4, 2006

NAPSHELL

Napshell es la nueva forma de recargar tu creatividad y energía. Variante del básico colchón ergonómico, tiene puertas modulares y un sistema Dolby-surround, puede adaptarse a las necesidades del usuario. La idea es facilitar la siesta (nap, en inglés) al que se acomode dentro del cascarón (shell, en inglés).

Desarrollado por unos estudiantes alemanes, se espera su comercialización pronto. Por su adaptabilidad, es utilizable en parques y lugares públicos, lounges, centro de convenciones, hoteles y demás sitios donde se le pueda ocurrir.

Para más info, chequee el sitio web.

La Sagrada Familia de Gaudí se convierte también en un foco pedagógico

BARCELONA, domingo, 2 abril 2006 (ZENIT.org).

En la 17 edición de «Estudia», en el marco de la Feria de Barcelona, del 23 al 25 de marzo, se han podido ver algunas ofertas originales, como las fichas didácticas presentadas por la Fundación del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, la genial obra del arquitecto Antonio Gaudí, cuyo proceso de beatificación está iniciado.

Una iniciativa que pretende acercar a los niños a la obra de Gaudí. La Fundación, privada, cuyo objetivo es obtener fondos para la terminación de este «sueño» de Gaudí, ha manifestado a Zenit que, en este momento, las obras están a la mitad. Se ha terminado la Fachada de la Natividad y se está construyendo la de la Pasión.

«El hacer este templo con donativos, por eso se llama 'templo expiatorio', es una idea de Gaudí y por eso estamos tardando tanto en acabarlo», declaró la responsable del stand en la feria de Barcelona. Los donativos de todo tipo llegan en forma de dinero o también bienes inmuebles, dejados en herencia a la Fundación, la cual lo gestiona para generar dinero para continuar la construcción. El templo emblemático de Barcelona, continua atracción de visitantes de todo el mundo, exhibe con rotundidad su alta Cruz tridimensional de cuatro brazos, a la que rodean grúas que no cejan en esta obra ciclópea de fe.

El objetivo inmediato, que estará conseguido en 2007, es cubrir la parte central del templo, con lo cual ya se podría consagrar y celebrar en su interior. La Sagrada Familia es considerada por todos los barceloneses como la segunda catedral de la ciudad, y cuenta con una parroquia.

En un futuro, se prevé que haya ascensores que lleven hasta la cima de la cruz, en el interior de cuyos brazos habrá miradores desde los que contemplar el panorama de la ciudad.

Entre los materiales didácticos ofrecidos por la Fundación están la Guía del Maestro, para que el educador pueda preparar previamente con su clase la visita al templo; Fichas Didácticas de Primaria, con un diseño atractivo y con las que el niño puede aprender divirtiéndose; Fichas didácticas de ESO (Enseñanza Secundaria Obligatoria), con las que se invita al alumno a reflexionar mientras juega; Fichas Didácticas de Bachillerato, con un carácter intedisciplinario, que le permitan un acercamiento global a la Sagrada Familia.

En las visitas guiadas, se hace conocer a los niños la figura de Antonio Gaudí, la forma en que trabajaba, el significado de la Fachada de la Natividad (terminada), la Nave Central, y el sentido de la Fachada de la Pasión.

El Departamento de Pedagogía de la Sagrada Familia se ocupa de las informaciones y reservas:
pedagogia@sagradafamilia.org. Para más información www.sagradafamilia.org

ZS06040210. Esta noticia es de la Agencia ZENIT.
ZENIT es una Agencia internacional de información.

Visite nuestra página http://www.zenit.org

Monday, April 3, 2006

Interesantísimo: dato inútil para el miércoles

Un dato inútil para usted... El próximo miércoles (pasado mañana), contados dos minutos y tres segundos después de la una de la mañana -- y utilizando la fórmula de mes, día y año -- la hora y la fecha será la siguiente:

01:02:03 04/05/06


Como notarán, este efecto se repetirá únicamente cuando la fórmula de fecha sea día, mes y año, lo que es en otras palabras, el próximo jueves cuatro de mayo.

¿¿¿Qué tal??? ¡¿A qué no lo pensaron?!

¡Saludos a los bearafanics!

Sunday, April 2, 2006

Agonía y éxtasis

"Agonía y éxtasis" es una película que retrata parte de la vida del prodigioso Miguel Ángel Buonarrotti. Filmada en 1965 y dirigida por Carol Reed, es estelarizada por Charlton Heston (Miguel Ángel) y Rex Harrison (Papa Julio II).

Esta joya del cine clásico es uno de los últimos tesoros que he tenido oportunidad de ver y la recomiendo ampliamente, especialmente a los arquitectos/artistas, aficionados a las artes y demás creaturas afines.

La película está basada en el libro homónimo de Irving Stone, que cubre (a mayor escala, por supuesto) la vida del artista. Además de rotar alrededor de la creación del techo de la Capilla Sixtina, el filme muestra las constantes discusiones y divergencias entre el Papa y Miguel Ángel.


Es importante notar, para los que no conocen un poco de la historia, que originalmente la Sixtina era una capilla de ornamentación bastante simple y que a Miguel Ángel le fue comisionada pintar en su techo a los doce apóstoles. Después del desagrado de la idea (y el subsecuente exilio del artista en Carrara), Miguel Ángel tiene una visión: la creación de Adán. Con esta nueva idea, el proyecto gira en función de una completa ornamentación del techo, que comprende la historia relatada en el Génesis.

Para terminar de arrruinar la película a quienes no gusta que les cuenten los finales, puedo contarles que concluye con la orden del Papa para un fresco detrás del altar de la Capilla... Sí, es correcto: nos referimos al tan conocido "Juicio Final".

Ciao!

Tuesday, January 10, 2006

Oda a Panamá

Recibido por e-mail, de autor anónimo.

Lo comparto con el ánimo y el orgullo de ser panameño. ¡Leélo y disfrútalo!


La Patria sabe a carimañola, huele a mar y suena a saloma.
Panamá tiene sabor a agua de mar, a tierra mojada y a carnita de coco.
En la mañana sabe a dos carimañolas con una taza de café,

y en la noche, a té de hierba de limón con rosquitas de La Arena.

Cuando el tráfico nos detiene a orillas de la bahía, la Patria no sabe a nada.
El sol aprieta el aire dentro del carro y la angustia por acelerar hace todo intolerable.
Afuera la brisa anuncia el verano y el mar refleja el sol en su apogeo.
Nos acordamos que las olas estan allí,
sólo cuando por el ducto del aire acondicionado entra el perfume de la bahía.

Panamá tiene sabor a ciruela traqueadora, a pelusita de guaba y a guayabita madura.
"¡Rojo con un real de leche!"

Metemos el dedo para que el hielo nade mejor en el sirope y la leche condensada,
y como queramos negar que nos comimos un raspa'o (¡no podemos!),
tendremos los dedos manchados del delito.

Para el hambre que quema las tripas no basta con un bollo preña'o de carne,
se requiere una orden de chow mein de pollo,
con salsa china al lado y de pronto un wantón.

Patria es el peso de los tembleques sobre la cabeza

y el vuelo de la zaraza abanicando los pies de la empollerada.
Es el meneo sensual del "soba que soba y soba, Mariana"
y el sereno silbido de la flauta de un kuna.

Tanto rogar por alcanzar el paraíso, y lo tenemos a la vuelta:
365 islas sin tráfico, ni vidrios ahumados, ni televisión.
En San Blas es fácil encontrar nuestra sonada isla desierta
y percibir los olores de este hueco del planeta.
Huele a pescado, a aceite de coco, a cuerpo al sol, a agua salada.

Panamá sabe a jugo de naranja con raspadura

y a pixbae recién salido de la olla.
Suena a "Mami 'tas buena", "bien cuida'o"
y "un real de menta, por favor".

Panamá es pedazos de la vida de millones de personas:
los que nos quedamos, los que nos fuimos y los que sólo vinimos de paso.
Es el calor que te despierta sudando de la siesta
y el aguacero que te arruina el uniforme del 3 de noviembre.

Panamá es vivir con la danza del mar bajo tus pies
y con el olor del fogón llamándote cual canto de sirena.
Panama es luz, fogaje y pereza.

"Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios..."

El tún-tún fúnebre de la procesión te apachurra el corazón.
Las velas iluminan el camino para anunciar
que vienen Don Bosco, el Cristo Negro de Portobelo o Santa Librada.

En ese caminar curamos las penas, damos las gracias
y pedimos lo que creemos que nos falta.
Panamá suena a totorrones en Semana Santa,

a saloma al atardecer y a monos aulladores en la madrugada de la selva.

Para sobijar las penas y humedecer las alegrías esta el "seco".
Para bailar bajo el sol del mediodía, sin morir en el intento, están los culecos.
Para ahorrar sin darse cuenta, está el club de mercancía.

Panamá es pequeño, larguito y angosto, una tripita apenas.
Es el cordón umbilical sin el cual América no sería una, sino dos.
Es tan chiquito que ir de un café del Casco Viejo a bailar
(en el sofoco del Cosita Buena )
toma unos minutos, en una noche clara y de abuelitas recogidas.

Su pequeñez es deliciosa y portable,

como dijo Ricardo Miró:
"Quizás fuiste tan chica para que yo pudiera
llevarte toda entera dentro del corazón".

Panamá tiene el ardor de una raja de canela y el acidito de un ceviche.
Huele a gallina de patio, a guardado de humedad y a guandú fresco y oloroso.
En Navidad sabe a saril, en Semana Santa a pan bon y en patronales a puerco frito.

Aún con sus ricos sabores, de vez en cuando nos da por

"revolver la mirada y a veces sentir espanto",
ante el político ladrón, la solución que nunca llega y el conformismo que no mueve nada.
Los flojos nos quedamos en la quejadera y los sabios usamos la palabra "sala'o",
aunque sea sólo para pedir la golosina roja en la tienda del chino.

"Panamá por Dios privilegiada, Él te hizo centro del mundo y todas las razas",

cantamos los fieles feligreses en la iglesia.
Otros preferimos el "playa, brisa y mar, es lo más lindo de la tierra mía"
y algunos le bailamos a la Patria con el bum-bum del reggae.
Pero todos estamos de acuerdo con aquello de que
"Patria son tantas cosas beeeeeeeellas", como dijera Rubén Blades.

A mí la Patria me sabe, me huele y me suena a mar,

ésa que se quedó atrapada en "la pequeña celda del caracol".